• Ensenada

    12 de noviembre de 2019

    Confederal de ATE 2019: Informe Político

    Como apertura del Confederal ‘Daiana Almeida’ 2019 de ATE, el Secretario General Hugo ‘Cachorro’ Godoy presentó el Informe Político.

    Informe Político completo del Secretario General de ATE Nacional, Hugo ‘Cachorro’ Godoy:

    Me toca, en representación de todo el Consejo Directivo Nacional, el privilegio de presidir este Congreso Confederal y de poder transmitir el informe político que aprobamos en la primera reunión que hicimos el 6 de noviembre pasado.

    En primer lugar, como lo hice ese día poco antes de hacer el acto formal de asunción, quiero felicitar a todas y a todos los compañeros que han sido electos el 7 de agosto en todas las Seccionales, en todos los Consejos Directivos Provinciales, y en el Consejo Directivo Nacional. Porque garantizar la democracia interna de nuestro gremio en esa jornada histórica fue seguir apostando al protagonismo de las y los trabajadores, para construir un gremio cada día más poderoso y aportar a la unidad y a la fuerza organizada de la clase trabajadora. Entonces quiero felicitarlos, felicitarlas, y agradecerles por el esfuerzo que se hizo para que esa elección haya sido un ejemplo más en la historia de nuestra Asociación Trabajadores del Estado.

    En segundo lugar voy a mencionar, para que levanten sus brazos y saluden, a cada una de las provincias que están acá representadas. Y quiero agradecerles enormemente y muy sinceramente la responsabilidad y el esfuerzo de venir a participar de este Confederal. Todavía quedan en nuestra memoria situaciones horribles, muy feas, que no queremos que se vuelvan a repetir. Porque somos hermanas y hermanos que canalizamos el esfuerzo y la voluntad de lucha de nuestra clase. Y tenemos derecho a tener opiniones diferentes, pero las opiniones diferentes entre hermanos no se resuelven por vía de la violencia. Las diferencias se tienen que resolver en el debate franco, en el debate fraterno, en la consciencia de que la diferencia no puede ser una zanja que nos aleje, sino que tiene que ser una posibilidad de construir nuevas síntesis superadoras.

    Debemos escuchar y escucharnos en el camino de construcción de una estrategia propia de la clase trabajadora para acabar con el sistema capitalista y poder construir un sistema que hermane a todos los hombres y mujeres en una sociedad más plena de justicia, de soberanía, de igualdad y de desarrollo basado en los valores del humanitarismo.

    Quiero agradecer a los compañeros y compañeras presentes de Tierra del Fuego, de Santa Cruz, de Chubut, de Neuquén, de Río Negro, de La Pampa, de Mendoza, de San Juan, de San Luis, de La Rioja, de Catamarca, de Santiago del Estero, de Tucumán, de Salta, de Jujuy, de Formosa, de Chaco, de Misiones, de Entre Ríos, de Santa Fe, de Córdoba, de Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires. Hay una única provincia que no sabemos por qué no pudo llegar, que es Corrientes. Quizás lleguen más tarde.

    Tenemos propuestas para este Congreso, que va a trabajar en comisiones. Una de las comisiones se va a avocar al análisis de la situación política, la perspectiva de crecimiento, y las estrategias de nuestro gremio. Si hubo algo que expresaron las elecciones del 7 de agosto en nuestro gremio, fue la ratificación de una política, de una estrategia que tuvo como núcleo principal la autonomía de los trabajadores y de las trabajadoras para pensar estrategias y debatirlas con el conjunto de la sociedad argentina, así como llevarlas adelante. La autonomía como valor estratégico, y la decisión de construir una organización que sea capaz de promover un debate en torno de un Estado democrático y popular, y de la construcción de una nueva sociabilidad, así como también la voluntad y la decisión de confrontar con las políticas neoliberales de ajuste y saqueo que asolaron a nuestro país en los últimos cuatro años, y que siguen asolando a múltiples naciones hermanas de nuestra América Latina y el Caribe.

    Esos conceptos y estas ideas, son la línea de conducta que desde ATE, desde el primer día en el que asumimos –el 6 de noviembre de hace 4 años atrás- venimos cumpliendo con un mandato histórico de aquellas compañeras y compañeros que fundaron nuestra Agrupación Nacional de Unidad y Solidaridad de ATE en diciembre de 1977, en plena dictadura. Cuando muchos de los que estamos acá ni siquiera estábamos en ATE.

    Quienes fundaron esa agrupación veían bajo el agua y, como dijo el eterno Héctor Quagliaro, ‘abrimos un cauce para que lo habiten miles de trabajadoras y trabajadores que deben ser protagonistas en la construcción de la historia’. Acá estamos, querido Héctor. Acá estamos, queridos compañeros y compañeras que enfrentaron a la dictadura desde el despido, desde la expulsión del sindicato, desde la certeza de que el poder nace de la voluntad organizada y de la dignidad de la clase trabajadora, y que una vez más se ratificó en las elecciones del 7 de agosto último.

    Y cumplimos. Y tenemos el orgullo de decir que ATE fue, con esa voluntad y con esa decisión, la primera organización que convocó a un Paro Nacional y que convocó a movilizarse a la Plaza de Mayo ese 24 de febrero de 2016 que todavía nos alienta. Y ese día nuestro gremio no solamente fue capaz de convocarse a movilizar, sino que además fue capaz de convocar a todas las organizaciones hermanas de los trabajadores estatales para enfrentar a los despidos y a la tercer reforma del Estado. Y nos acompañaron no solamente muchos gremios y organizaciones estatales, sino que también lo hicieron muchas organizaciones del campo popular a las que no voy a dejar de agradecerles jamás. Y, como decía una compañera recién, la calle es nuestro lugar, porque el espacio público es en donde se expresa lo mejor de las potencialidades de un pueblo, como lo hemos demostrado a lo largo y ancho de nuestra historia.

    Desde la Huelga de las Escobas, que protagonizaron nuestras mujeres a principio de siglo XX, pasando por el 17 de octubre de 1945, por el Cordobazo, o las gloriosas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, y a lo largo de 4 años tan nefastos para nuestro pueblo, fuimos capaces de no abandonar nunca las calles. Y fuimos capaces de alentar muchos debates, porque hay distintas visiones de cómo se construye la unidad del movimiento popular. Todos nos tenemos que hacer cargo de que si hubo un nefasto Macri que accedió al Gobierno fruto del voto popular, la principal razón tiene que ver con la fragmentación y división del movimiento popular. Entonces fueron cuatro años de debatir, construir y alentar distintas visiones. Y nosotros estamos convencidos de que el espacio de la unidad no era el corte y pegue de siglas o la reunión de un grupito de dirigentes, sino que era apostar a la unidad en la lucha, en las calles, y a la posibilidad de una propuesta alternativa.

    Por eso, desde el primer día, así como salimos a las calles, salimos a debatir con el conjunto del movimiento popular la perspectiva de construir un Estado democrático y popular y, de hecho, fue la consigna que enarbolamos de cara a las elecciones del 7 de agosto. Porque estamos convencidos de que, así como hubo 4 años de resistencia, se abría un tiempo de esperanza donde debemos fortalecer la iniciativa popular. Por eso, el grito, la convocatoria, la propuesta que hicimos a nuestros afiliados, fue: ‘Con las trabajadoras y los trabajadores, un estado popular es posible’. Porque estamos convencidos de que para erradicar definitivamente el neoliberalismo de Argentina y de toda América Latina y el Caribe, es necesario construir poder popular, y ese poder popular de las organizaciones libres del pueblo se tiene que expresar en un Estado democratizado, abierto y participativo, que canalice esas potencialidades de nuestros pueblos. Y ayudamos desde esas luchas, cómo que no, a erradicar la posibilidad de una reelección.

    En octubre de 2017 parecía que se le asfaltaba el camino de la reelección a Macri, que empezaba a acordar la reforma laboral con la CGT y el pacto fiscal con los Gobernadores y Gobernadoras, los únicos que no firmaron fueron la de Santa Cruz y el de San Luis. Pero desde ATE, el 6 de noviembre de ese año convocamos a un plenario multisectorial que convocó a un Paro Nacional para el 6 de diciembre; y después fuimos protagonistas de las jornadas de lucha del 14 y 18 de diciembre de ese año, cuando empezó a desbarrancarse la posibilidad de la reelección del nefasto Macri. A partir de ahí, fue una caída incesante hasta la derrota del 27 de octubre de este año.

    Por eso, en las elecciones del 7 de agosto de nuestro gremio, se empezó a manifestar con claridad la voluntad de nuestro pueblo, de ratificar una lucha de confrontación con el neoliberalismo para echar a Macri, para echar al Fondo Monetario Internacional, y el 27 de octubre lo hicimos posible entre todos.

    Nuestro pueblo fue capaz de construir un Frente de Todos para echar a Macri y alentar las perspectivas de políticas diferenciadoras y alternativas desde el Estado Nacional, desde el Gobierno Nacional, nosotros estamos convencidos de que si hay generosidad, voluntad y decisión política, vamos a poder construir un Gobierno de todos, donde los trabajadores y las trabajadoras seamos protagonistas de las transformaciones necesarias de este tiempo de tanta esperanza y de tanta expectativa.

    Por eso es que vamos a seguir sosteniendo las principales banderas que sostuvimos en estos cuatro años. Y nuestra primera solicitud al nuevo Gobierno habrá de ser, como ya se lo expresamos en las reuniones con los equipos técnicos, la reincorporación de todas y todos los trabajadores despedidos, y el restablecimiento de los programas de políticas públicas que tienen que ver con las necesidades de los más humildes, con las necesidades de los sectores populares y que el Gobierno de Macri, cumpliendo el mandato del Fondo Monetario Internacional, recortó o vació.

    Por eso no esperamos una reunión formal con el futuro Gobierno para tomar la iniciativa y, como lo hicimos en la reunión con la hermana Central de Trabajadores Bolivariana de Venezuela y con el Presidente Maduro, nos reunimos para decir que nuestras prioridades son el trabajo, la producción y la soberanía. El Eva Perón y el Juana Azurduy son dos buques símbolo de la industria naval, de la hermandad latinoamericana, pero también de la memoria y de la lucha independentista de nuestros pueblos que protagonizaron esas heroínas de nuestra historia, por eso tenemos la voluntad de aportar con nuestro esfuerzo, nuestra propuesta y nuestra acción, para que se materialice su terminación, para que se construyan nuevas fuerzas de unidad y de trabajo para el Astillero Río Santiago, pero también para romper el bloqueo que cierne el imperio contra la hermana república de Venezuela y contra la hermana república de Cuba.

    El territorio de disputa es América Latina. No por nada Trump dice ‘ahora vamos por Venezuela y por Nicaragua’. Somos conscientes de que hay que enfrentar este golpe en Bolivia y somos conscientes de que va a haber una profunda extorsión sobre nuestro futuro Gobierno Nacional. Porque logramos echar a Macri, pero el Fondo Monetario Internacional nos va a querer extorsionar. Ya lo está haciendo, porque los cuatro bancos que son los principales beneficiarios de la extraordinaria deuda externa, ese chantaje, ese robo descomunal para generaciones presentes y futuras de nuestro pueblo, nos van a querer extorsionar como Gobierno y como pueblo.

    La unidad no es el amontonamiento, compañeros y compañeras, sino que es el debate franco y el acompañamiento común para desarrollar estrategias de lucha. Y no solamente se tiene que dar en el seno de nuestro gremio de nuestra CTA Autónoma, sino también en el conjunto del movimiento popular. América Latina es el territorio donde se disputa un proyecto de entrega y de saqueo, de desaparición de las entidades nacionales y hasta de los Estados Soberanos, para subordinarlos a un Estado Global del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del CIADI y de las políticas militares de la OTAN, que a través de Estados Unidos instalaron cuatro bases militares en nuestro país durante los últimos cuatro años. Mientras tanto, el descarado Canciller Faurie, sigue avalando día a día no solo el Golpe en Bolivia, sino también la ocupación de nuestras Islas Malvinas en el Atlántico Sur. Esa es una política. La otra es la de la integración, la de la posibilidad de desarrollar proyectos comunes que nos permitan encaminarnos hacia la Patria Grande Latinoamericana. Hacia la perspectiva de construir nuevos modelos de sociedad.

    Hay distintas corrientes de pensamiento entre los sectores populares desde México hasta este sur que compartimos los argentinos y argentinas con Chile, pero tenemos que hacerlas confluir. Yo quiero saludar y expresar mi profundo orgullo por haber sido protagonistas del Encuentro Antiimperialista en solidaridad con Cuba y en defensa de la democracia y contra el neoliberalismo. Participaron 1.300 delegados de 87 países, y pudimos suscribir las decisiones que allí se tomaron. Estoy orgulloso y satisfecho de que, en la última semana, al mismo tiempo que el imperio alentaba y concretaba el Golpe en Bolivia, en el Encuentro de Puebla de personalidades y dirigentes políticos de toda nuestra Latinoamérica estaban presentes nuestros compañeros Carlos Custer y Julio Fuentes. Esos dos bloques del pensamiento popular en América Latina tenemos que confluir, tenemos que unirnos.

    Este es el tiempo de esperanza. Es un tiempo de pulseada, es un tiempo de luchas, y nuestro gremio tiene que estar a la altura de esas perspectivas, por eso yo les hablaba de la importancia de que así como hay que organizar en cada cuerpo de delegados en cada sector de trabajo, esos cuerpos de delegados tienen que multiplicar su capacidad de articulación con los demás sectores populares. Desde los campesinos con la Agricultura Familiar, hasta el movimiento científico y tecnológico de intelectuales de la CNEA, del CONICET, del INTI. O las luchas y las organizaciones territoriales, en los corralones o en las oficinas de los municipios de todo el país. O los sectores del movimiento en defensa de la Salud Pública y de la Educación Pública.

    Pero así como hay que fortalecer nuestra fuerza propia en cada lugar de laburo, así como tenemos que fortalecer la articulación con las diversas fuerzas populares, la unidad no es un corte y pegue superestructural que pueda ser resuelta por un grupo de dirigentes nacionales, sino que tiene que ser el movimiento de lucha que se expresa en las calles, como fuimos capaces de protagonizar desde ATE con el movimiento de mujeres en el primer paro por el ‘Ni Una Menos’ que realizamos dos años atrás.

    Así como hicimos eso o como movilizamos en la Marcha Federal para presentar los proyectos de Emergencia Social o de Emergencia Alimentaria, también la política internacional, la política de unidad con las comunidades hermanas de Latinoamérica y el mundo tiene que encararse con la misma intensidad. Y tiene que haber políticas más activas de nuestro gremio para unirnos con las diversas naciones de los pueblos originarios que habitan nuestro territorio. De la misma manera tenemos que hacerlo con las comunidades de nuestros pueblos hermanos de Latinoamérica y el mundo.

    La unidad tiene múltiples facetas. La estrategia política que, como trabajadores del Estado, desarrollemos tiene que tener múltiples facetas. Y en esa perspectiva es que este Confederal va a tratar también los aportes para presentar, como gremio, en el Congreso Nacional de la CTA Autónoma que se realizará el 2 de diciembre. Hay que fortalecer el concepto estratégico de la autonomía y de la libertad y la democracia sindical como caminos hacia concretar la unidad del movimiento de trabajadores.

    Siempre ha sido el objetivo de la unidad de la clase trabajadora una tarea imperiosa y fundamental. Y lo hemos llevado a cabo en estos cuatro años. Recuerdo, así a la pasada, la Marcha Federal con los movimientos sociales, que son los nuevos sindicatos que se estructuran en torno de cooperativas, de comedores, de merenderos, de trabajadores y trabajadoras feriantes, de trabajadoras y trabajadores desocupados y subocupados. Ahí está la masa de trabajadores que debemos incorporar en el proceso de unidad. También estuvo esa lucha con el movimiento campesino en defensa de la tierra, o con el movimiento de mujeres que fue protagonista fundamental del crecimiento ya no solamente de reclamos y de modificaciones sociales, sino también de profundos cambios culturales individuales y colectivos de este tiempo. Debemos seguir alentando, fortaleciendo y desarrollando estos procesos.

    De la misma manera, fuimos capaces con los compañeros de la Federación de Trabajadores de los Puertos y de la Industria Naval de convocar a dos paros nacionales juntos. Y hoy la participación de ATE en la FEMPINRA es cada vez más activa, junto con los compañeros de Dragado y Balizamiento que encabeza el compañero Juan Carlos Schmid, o los compañeros de APDFA en defensa del ferrocarril. O como ayer, acá, a pocos kilómetros, cuando nos reunimos con la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Industria de la CTA Autónoma. Allí le agradecimos y valoramos el respaldo del Intendente Secco de Ensenada, y del futuro Intendente de Berisso, Fabián Cagliardi, no solo por acompañarnos en la resistencia, sino también en la concreción de los barcos Eva Perón y Juana Azurduy.

    En ese camping de Ensenada se reunió el Congreso de los Trabajadores de la Industria de la CTA-A, y participamos con los compañeros y compañeras de Fabricaciones Militares, del Astillero Río Santiago, del INTI, de la CNEA, y de diversos sectores. Y sentí una enorme alegría cuando un trabajador del sector privado dijo ‘en esta nueva organización que están haciendo tienen que incorporarse también los trabajadores del CONICET’, porque la pelea por el desarrollo industrial es la pelea por el conocimiento, por el desarrollo científico-tecnológico y, por eso, la lucha por el salario digno tiene que estar acompañada por la pelea por la estabilidad laboral y contra la precarización. Pero también debemos pelear por generar instancias de formación profesional que nos permita a los trabajadores y a las trabajadoras desarrollarnos y socializar esa renta que está acumulada en el desarrollo tecnológico y apropiada por unos pocos, cuando es el producto del conocimiento social y colectivo de toda la sociedad.

    En este marco, compañeros, es que construimos esa unidad nuestra y ese protagonismo cada vez más fuerte de ATE por pensar un Estado que se avoque al control de la economía y que garantice que el Banco Central arbitre medidas soberanas para dejar de depender del dólar y que en el mercado interno sea la moneda nacional la que defina los precios de los servicios y de los alimentos. Debemos desarrollar estrategias en las que se priorice el desarrollo científico-tecnológico, y en las que se priorice desde el Estado la voluntad de terminar con el hambre y de terminar con la pobreza, redistribuyendo con equidad la riqueza de nuestro país.

    Así como alentamos estas perspectivas, esto requiere mayor fortaleza de organización de nuestra Central. Nosotros proponemos, tenemos una idea, una estrategia para que la unidad del movimiento de trabajadores sea en torno de la construcción de un nuevo modelo sindical. Y esto no implica descalificar a quienes creen en lo que, para nosotros, son viejos modelos organizacionales que excluyen a millones de trabajadoras y de trabajadores. Piensan con el derecho a pensar como piensen. Y nuestra condición de unidad con ellos, más allá de que estemos en distintas Centrales, es la voluntad, el deseo y la estrategia de construir unidad en la lucha en torno a las banderas del trabajo, la producción, la soberanía nacional, la justicia social y la unidad latinoamericana. Estas son las bases fundamentales de una estrategia de unidad hasta lograr un nuevo modelo sindical para el cual nosotros, con humildad pero con decisión, seguimos aportando desde ATE y desde la CTA Autónoma.

    Con las trabajadoras y con los trabajadores, un Estado Popular es posible. Eso dijeron nuestros afiliados, y en esa perspectiva vamos a trabajar. Y así como alentamos la unidad con los diversos sectores del campo popular a escala nacional y latinoamericana, también lo hacemos y abrimos los brazos a las distintas corrientes de pensamiento más allá de los resultados electorales en las elecciones del 7 de agosto. Todos juntos y juntas tenemos que ser protagonistas de este tiempo nuevo.

    Ya no hay lugar para discutir nuestras diferencias, como decía hoy, por medio de la violencia o por medio de ir a los tribunales del sistema para dirimir cuestiones políticas y diferencias secundarias entre militantes de nuestra organización. Los ámbitos de debate, de construcción de nuevas síntesis tienen que ser los ámbitos orgánicos y democráticos como este Confederal, como el Congreso Nacional Ordinario y Extraordinario que en mayo va a sesionar para reformar el Estatuto. Hoy estamos dando la patada inicial hacia adelante para construir el debate colectivo por esa reforma en torno del Consejo Directivo Nacional, de los plenarios de delegados, de las coordinaciones nacionales de trabajadores del Estado Nacional.

    Logramos el triunfo ante Macri cuando una jueza reconoció que tiene la obligación el Gobierno de hacer el cotejo de padrones para demostrar que hoy ATE no tiene el 30 por ciento de los afiliados del Estado Nacional, sino que es el gremio mayoritario. Macri no quiere reconocerlo, pero la Justicia ya se ha expedido.

    Así como decimos nosotros que hay que reincorporar a las trabajadoras y trabajadores despedidos, y rehabilitar los programas de políticas públicas que tienen que ver con el interés de los sectores populares y generar nuevos para terminar con el hambre y la pobreza, también decimos que hay que recuperar por lo menos parte de lo perdido en términos salariales. Porque hoy, la mayoría de los trabajadores y las trabajadoras estatales, particularmente en las provincias y en los municipios, tenemos salarios e ingresos por debajo de la línea de la pobreza. Nosotros aspiramos a una sociedad en la que haya un salario mínimo garantizado que esté en el nivel de la canasta básica, que hoy está en alrededor de 33 o 34 mil pesos. Muy lejos de eso están los salarios de la mayoría de los 3.200.000 trabajadores y trabajadoras estatales de la Argentina. Esa es una discusión. La otra es terminar con la precarización laboral.

    Estamos dispuestos al diálogo y vamos a alentarlo. Abrimos nuestros brazos para que el Estado habilite el debate y, como trabajadores estatales organizados, vamos a alentar que haya convenios colectivos de trabajo en el Estado Nacional, en las provincias y en los municipios. Y vamos a alentar que haya espacios de acuerdos multisectoriales, pero que no sean solamente con la UIA y la CGT, ni solamente para una coyuntura de discutir precios y salarios. Tiene que ser una estrategia de un nuevo Gobierno que garantice, a través de un Consejo Económico-Social, o como se llame, la participación de todas las organizaciones: Las que estamos en las Centrales y las que no están; las del movimiento de mujeres; las de las nuevas organizaciones sociales. Tiene que haber un diálogo multisectorial. Tienen que estar el pequeño campesinado y las pequeñas y medianas empresas. Porque es responsabilidad de todos construir un tiempo nuevo que transforme al Estado para que esté al servicio de las mayorías populares.

    Compañeras, compañeros, estas son las que entendemos como las líneas principales de pensamiento que nuestros afiliados y afiliadas ratificaron el 7 de agosto, y queremos proponerlas a este Confederal para que las debata, las ratifique, las mejore o las modifique; pero que sea el producto de un debate colectivo. La conducción somos todos, porque tenemos una estrategia que garantizamos entre todos y todas. Discutimos, debatimos y decidimos juntos. Fuerza, adelante, y que este Confederal sea un ejemplo de democracia interna.

    Prensa ATE


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