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    31 de enero de 2019

    Opinión

    Por Néstor Alberto Vázquez

    Secretario General ATE Formosa

    Revolucionar es generar conciencia social

    Revolucionar es generar conciencia social

    La desigualdad social está presente en cada provincia argentina. También en Formosa, donde unos pocos gozan de un excelente pasar, una porción importante de la clase media pelea todos los días para no caer en la pobreza, y quienes ya cayeron en ésta sobreviven como pueden.

    Hay demasiada pobreza a lo largo y ancho del país. Una pobreza estructural que en lugar de ceder, se consolida y crece, producto de un sistema económico injusto que trae más y más sufrimiento a millones de seres humanos. En los últimos años, las políticas nefastas del Gobierno Nacional, sumadas a los ajustes que también realizan las provincias, no han hecho más que agudizar la situación descripta.

    Como dirigentes sindicales hemos tenido que afrontar miles de despidos, en particular en las reparticiones públicas nacionales, como la Secretaría de Agricultura Familiar o el SENASA. Pero también el Gobierno de Formosa y toda la clase política provincial tienen grandes deudas pendientes. Es inconcebible, por ejemplo, que haya compañeros municipales del interior que ganen 2.500 pesos por mes. Se trata de una explotación lisa y llana, violatoria de los más elementales derechos humanos, que son satisfacer las necesidades básicas propias y de su grupo familiar.

    Desde ATE trabajamos para organizar a esos compañeros, que son portadores de derechos, pero que a veces no los defienden porque no los conocen o no saben cómo hacerlo. También hemos avanzado en acciones concretas, exigiéndole al Gobierno provincial una recomposición salarial del 30% y que nadie cobre un salario que esté por debajo de la canasta básica.

    Otra lucha central es en contra de la precarización laboral, que afecta a todos los trabajadores estatales, nacionales, provinciales y municipales. La precarización tiene directa relación con el aumento de la desocupación. Por un lado, porque a mayor desocupación, los trabajadores se ven forzados a aceptar peores condiciones laborales. Por otro, porque la precarización es la madre de los despidos. Los trabajadores precarizados viven en la zozobra permanente de no saber si al otro día les renuevan su contrato.

    Son situaciones que hablan de la voracidad de un sistema en el que un sector social no está contemplado. La clase trabajadora no está contenida en este sistema. Uno de los casos más patéticos es el de los compañeros de la SAF de Formosa que fueron despedidos sin fundamento, muchos de ellos con más de 15 años de antigüedad e incluso algunos con fueros gremiales. Esto sintetiza cómo el uso de la precarización laboral, como mecanismo disciplinador de los trabajadores, es transversal a los distintos gobiernos.

    Por eso desde ATE Formosa, en línea con las decisiones de ATE Nacional conducida por Hugo “Cachorro” Godoy,  estamos planteando a través de múltiples acciones a los distintos gobiernos que se termine definitivamente con la precarización laboral en todos los niveles del Estado.

    La Nación somos esencialmente los trabajadores de este país, quienes ponemos el lomo todos los días para sostener el Estado. Cuando se deteriora el sistema de salud, cuando el sistema educativo es de baja calidad, cuando no hay trabajo, el Estado no está cumpliendo acabadamente con el rol que debe cumplir. Nosotros peleamos por un Estado con un rol social claro, que distribuya equitativamente las cargas en todo sentido, y no por un Estado como el actual, que claramente juega a favor de los sectores dominantes del mercado.

    El rol de nuestra organización es revolucionar, y revolucionar es concienciar a la clase trabajadora. En ese sentido, es clave la política de formación que ATE está llevando adelante para que cada compañero pueda identificar con claridad a los que nos quieren someter y detectar de dónde nace la pobreza de los pobres. Para poder dilucidar si somos pobres porque Dios nos castigó, porque genéticamente hemos salidos más disminuidos, o es porque hay estructuras sociales y políticas que nos someten, nos humillan. Sectores que planifican que cada vez seamos más pobres, que tengamos menos conocimiento, menos conciencia de clase, menos cultura, para someternos aún más. Tenemos que plantarnos y decir que no estamos de acuerdo, sacudirnos, organizarnos, luchar.

    Este 2019, un año electoral para el país, la provincia, los municipios, y también para nuestro sindicato, para nosotros es un año de lucha, como todos. Seguiremos generando conciencia en la clase trabajadora formoseña para que podamos por fin construir, entre todos, una Patria digna para el pueblo argentino, y luchando contra las minorías que se llenan los bolsillos con el sacrificio ajeno.


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