• ATE

    6 de septiembre de 2018

    Opinión

    Por Hugo Godoy

    Sembrando futuro

    Al cierre de esta edición del periódico, la policía de la Gobernadora Vidal estaba reprimiendo a los trabajadores que se movilizaron para exigir la reapertura de la paritaria y para garantizar que no se cierre el Astillero Río Santiago.

    Este hecho demuestra una vez más, que el plan de gobierno de  Macri, Vidal y los gobernadores que sostienen este ajuste-ahora profundizado por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional-, solamente cierra con represión.

    Ante esta situación, el único camino que este gobierno nos deja a los trabajadores es el de la profundización de nuestro plan de lucha.  Por eso, como dijimos en la asamblea que compartirmos con las y los compañeros del Astillero antes de la represión, el desafío es  crear condiciones que nos permitan garantizar desde nuestra organización, y si fuera posible desde el conjunto de la clase trabajadora, un gran Paro Nacional.

    Para los trabajadores estatales este desafío alcanza sobre todo a  las áreas productivas y estratégicas del Estado donde pretenden, como lo hacen en el astillero, vaciar las políticas de Defensa Nacional en Fabricaciones Militares o destruir los programas de incentivo y producción del campesinado pobre como sucede en Agricultura Familiar.

    Esto es lo único que el presidente Macri puede ofrecerle al país: más dependencia, más desocupación, más destrucción de la industria y la producción nacional del campo y de la ciudad; más pobreza, pérdida de soberanía y desamparo frente a la voracidad de las grandes empresas trasnacionales que se enriquecen especulando.

    Políticas que no se limitan a los organismos del Estado nacional sino que avanzan sobre los estados provinciales ahogándolos financieramente con el consiguiente abandono de las escuelas, los hospitales y la justicia, que son las áreas de atención más directamente vinculadas a las necesidades de nuestro pueblo.

    En el mes de septiembre, cuando el gobierno nacional presente en el Congreso de la Nación un presupuesto que le permita presionar a los gobernadores para convalidar el acuerdo con el FMI, será el momento y el escenario donde debatir fuertemente la construcción de un gran Paro Nacional. Y frente a esto, desde ATE y la CTA-A debemos salir, no solamente a construir ese Paro, sino también a impulsar un gran debate alrededor del nefasto acuerdo con el FMI y de un presupuesto alternativo en la perspectiva de edificar una Argentina diferente.

    Porque nuestro camino es otro. Nuestro camino es marchar para cimentar una Patria para todos; y eso requiere discutir presupuestos nacionales y provinciales que estén al servicio de las mayorías populares. Requiere también discutir inversiones que garanticen la preservación y el fortalecimiento de áreas estratégicas como las productivas y todas aquellas que tengan que ver con la Ciencia, la Tecnología y la democratización del Estado.

    Nueva etapa en la Central

    En agosto tuvimos dos grandes hitos de la lucha de nuestras organizaciones en un solo día. Por un lado el compromiso y el debate extraordinario que se dio en todo el país por la ley de Interrupción voluntaria del embarazo y esa marea verde que impuso el debate en el Congreso y lo obligó, una vez más, a mostrar su carácter recalcitrantemente conservador.

    Por otro lado, la gran elección de la CTA Autónoma donde votaron más de 200 mil afiliados de todo el país, a pesar de que el Ministerio de Trabajo haya querido impedirla, para elegir una nueva conducción donde tengo el honor de acompañar a Ricardo Peidro (secretario General) y Claudia Baigorria (secretaria General Adjunta), junto a otros compañeros y compañeras de ATE y de innumerables organizaciones.

    El comienzo de una nueva etapa de la CTA-A donde resulta indispensable organizar la rebelión, profundizar la organización popular y fortalecer la unidad en la lucha. Y, por sobre todo, seguir creciendo en representatividad como lo señala la incorporación de  una nueva organización de trabajadores, el SITRAIC, un sindicato de trabajadores de la construcción que se incorporó a nuestra central el mismo día que marchamos al Ministerio de Trabajo para decirle al “negrero” de Triaca que a nuestras autoridades las eligen solo los trabajadores.

    Lo que sigue para la CTA A es una etapa de expansión que nos obliga a no mirarnos el ombligo sino a construir unidad con otras organizaciones, a confluir con ellas y construir un debate y una  propuesta que esté a la altura de las necesidades que hoy tenemos como clase trabajadora. El lamentable show de los cuadernos de la corrupción que sacaron a la luz las pústulas de un sistema judicial y político putrefacto por todos lados, nos demuestra cómo en los últimos años el Estado ha
    sido entendido como un coto de caza para el enriquecimiento de algunos pocos, mientras el grueso de la población sigue en estado de pobreza y toda la estructura productiva del país se desarticula.

    En ese contexto el rol de la clase trabajadora adquiere mayor relevancia y hace necesaria la unidad con los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, con los comerciantes y los estudiantes para construir el próximo Paro nacional. Un paro que debe necesariamente ser comunitario y expresar a todo un pueblo movilizado. Un paro al que nuestra ATE tiene un aporte fundamental que dar.

    Ese es el compromiso que asumimos en las asambleas de Fabricaciones Militares, en las del Astillero, en las de Agricultura Familiar, en el INTI, en el Hospital Posadas y en todos aquellos lugares donde ATE da pelea día a día mientras aporta a la idea superadora de construir la unidad necesaria para imaginar y proponer un Estado democrático y popular.

    Los males de esta democracia deben superarse con más democracia; y eso se logra solamente con el fortalecimiento de las organizaciones libres del pueblo. Hacia allá vamos siguiendo el ejemplo de tantos luchadores que nos dieron el ejemplo. Como la recientemente fallecida Chicha  Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, luchadora incansable en la búsqueda de su nieta Clara Anahí, secuestrada por la dictadura.

    Fue ella la que alentó los juicios por la Verdad cuando se quería clausurar la justicia; fue ella la que sacó a la luz la basura de Etchecolatz, Camps y de tantos otros responsables de terribles crímenes del genocidio. Y aunque no pudo recuperar a su nieta y devolverle su identidad, sí alumbró con su lucha a otros nietos y nietas recuperadas y fue un ejemplo de vida, de coherencia y de constancia. Chicha sembró futuro y a muchos nos alentó con su ejemplo a continuar la siembra de un futuro distinto para nuestra sociedad.

    En eso estamos.


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