• ATE

    18 de octubre de 2017

    Opinión

    Por Hugo "Cachorro" Godoy

    El pasado 4 de octubre realizamos un esfuerzo extraordinario en cada lugar del país, en cada capital, frente a cada Legislatura provincial, como lo hicimos también en Buenos Aires frente al Congreso Nacional, parando y movilizando con columnas de ATE, de la CTA Autónoma y de las organizaciones sociales, con trabajadoras y trabajadores empleados y desempleados, activos o jubilados, precarios o que se inventan el trabajo para pelearle a la desocupación y a la miseria.

    Y lo hicimos para denunciar que cuando el gobierno nacional firma con los gobernadores un Pacto Fiscal, traducido en una mal llamada ley de Responsabilidad Fiscal, es con la intención de aplicar esas normas en un proyecto de Presupuesto que rija la vida de los argentinos y argentinas durante el próximo año.

    Los trabajadores y trabajadoras no queremos más ajustes, ni más tarifazos, ni más endeudamiento externo para la especulación financiera por eso le decimos No a este proyecto de ley de Presupuesto 2018 que implica reducción de partidas públicas para vivienda, salud y salarios. Donde la única partida que aumenta es el pago para intereses de la deuda externa que afectará a las próximas generaciones argentinas. Un Presupuesto que prevé una inflación del 15% cuando la real va a estar en el 20% con un aumento de tarifas que va a rondar entre el 35% y 40%. 

    Pero también marchamos junto a las organizaciones sociales porque queremos, como ellas, que la ley de Emergencia Social se aplique como corresponde y que se apruebe una ley de Emergencia Alimentaria para que se termine con la vergüenza del hambre en nuestro país.

    De la misma manera pedimos que no compren barcos en el exterior cuando está el Astillero Río Santiago que los puede producir ni que vacíen Fabricaciones Militares, una industria estratégica para la defensa y la seguridad nacional al igual que la mina de carbón y la turbina eléctrica en Río Turbio. Si hasta la Cultura está en riesgo por falta de fondos y los elencos artísticos de todo el país deben reclamar mejores condiciones laborales, estabilidad laboral y aumento de presupuesto.

    En la Argentina hay recursos y riquezas generadas por trabajadoras y trabajadores que no tienen cuentas en el exterior con millones de dólares como las tiene el ministro de economía, Nicolás Dujovne, pero sí tienen propuestas alternativas al presupuesto del achique.  Propuestas que contemplan salarios dignos y un básico universal que no sea inferior a los 15.000 pesos para garantizar que no haya más pobreza en este país.

    Propuestas para salvar al ANSES y al PAMI, para defender las cajas provinciales, el 82 % móvil, y al sistema previsional evitando que terminen con la jubilación y solo nos dejen un subsidio a la vejez.

    Por eso fuimos al Congreso Nacional para decirles a los diputados y senadores que escuchen nuestra voz y nuestras propuestas. No puede ser que el gobierno nacional se comporte con las provincias
    y municipios como si fuera el FMI: imponiéndoles ajustes, bajando salarios, achicando personal, reduciendo jubilaciones, rematando los institutos previsionales y sociales o condicionando los presupuestos provinciales.

    Estamos ante un gobierno que no escucha y que propone falsos diálogos pero que solo quiere imponerse como lo pudimos comprobar con el compromiso no cumplido de incorporar a miles de trabajadores a Planta Permanente.

    Por eso es tan importante unir nuestra lucha con las organizaciones que no son sindicatos tradicionales sino nuevas organizaciones de la clase obrera argentina con las que peleamos juntos en las calles. Entendiendo que la unidad no la hacen dos trasnochados con declaraciones en los medios sino que se hace peleando y debatiendo democráticamente en las calles y en las asambleas como orgullosamente supimos hacerlo en este paro.

    Frente al sindicalismo empresarial, a los dirigentes ricos con afiliados pobres, a las organizaciones sindicales cuasi mafiosas y a quienes abandonaron los reclamos en una aceptación pasiva de las
    políticas de entrega, existe un sindicalismo que se une y lucha, que mantiene la coherencia entre lo que dice y lo que hace.

    Somos consientes que en el debate democrático vamos a avanzar hacia un nuevo modelo sindical, hacia una organización de nuevo tipo, hacia un modelo pleno de libertad y democracia sindical. Eso nos va a permitir ponerle límites y frenos a esta avalancha neoliberal de ajustes, tarifazos, despidos, reducciones salariales e intentos de reformas laborales y previsionales que azotan a los países de Latinoamérica y del mundo y seguir peleando por justicia, por libertad y democracia sindical, para terminar con el hambre y la precariedad laboral.

    Una vez más, decimos que no le vamos dar tregua a los que quieren entregar nuestra patria y el trabajo de los argentinos y argentinas. No le vamos a dar tregua a los que quieren terminar con
    el sueño de una patria para todos y todas. Fuerza, adelante y a no aflojar. 


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