• ATE

    16 de noviembre de 2020

    Secretaria General de ATE Santa Cruz

    Opinión: Por Olga Reinoso

    Comienza el tratamiento del Impuesto a las Grandes Fortunas. Debe ser aprobado en el Congreso, lo que sería un acto de Justicia Social, esperamos que los legisladores estén a la altura. Significa un pequeño avance en la desigualdad tributaria que hay en nuestro país. Los que reniegan son los mismos que dolarizaron las tarifas de gas y luz, los que endeudaron al país por un 90% del PBI (Producto Bruto Interno), en definitiva los que quisieron achicar el Estado, privatizar la Salud y desregular el trabajo.

    Desde nuestras organizaciones apoyamos la creación de este impuesto, incluso bregamos para que sea permanente, pero en principio estaremos ahí pendientes para que esos recursos se vuelquen a los sectores más golpeados por la pandemia, a las familias que no están pudiendo poner el pan en la mesa, para viviendas populares, para la compra de equipamiento sanitario, para urbanizar lo barrios, para apoyar a las PyMEs y pequeños emprendimientos, que redundará en mas trabajo.

    Apenas 9.000 personas están en condiciones de ser tocadas por este impuesto, muchas de ellas fugaron durante mucho tiempo, acumularon riquezas a costa de la dolarización de las tarifas durante el macrismo, o de la ley de Blanqueo. Son los responsables, los tenedores de los bonos argentinos, los que generaron la deuda y los que la van a cobrar. Todos ellos serán tocados por este impuesto, en principio es justicia social, por ello desde la CTA-A y ATE Santa Cruz exigimos que la crisis la paguen los que la generaron.

    Esperamos no encontrarnos con las cautelares y la complicidad del Poder Judicial para frenar la ejecución de esta ley una vez aprobada, que de una vez por todas jueces y fiscales se pongan del lado del pueblo y no del lado corporativo del poder real, del establishment, que no le tengan miedo al pueblo, y que los medios de comunicación, cuyos dueños son alcanzados por este tributo, frenen con la confusión y la defensa irrestricta de sus fortunas a través de comunicaciones falsas.


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