• ATE

    13 de junio de 2020

    Opinión: Por Gustavo Quinteros

    Gustavo Quinteros, Secretario de Formación

    Nadie se salva solo fue el título de la solicitada que nuestra ATE y la CTA Autónoma suscribieron, el 12 de abril pasado, junto con otras organizaciones sociales y sindicales. Allí se advierte, entre otras cosas, que nos enfrentamos a una doble amenaza: el Covid-19 y sus consecuencias en la economía real, profundizando una crisis mundial que crece al ritmo de la pandemia.

    Transcurrieron dos meses hasta el momento en que escribimos estas líneas, de manera colectiva, desde el equipo de Formación para poner en común con todxs lxs compañerxs del país.

    Dos meses en los cuales, miles de compañerxs en todo el territorio nacional, han encarnado la primera línea de acción en hospitales, escuelas y organismos públicos de todo tipo, garantizando los derechos de nuestro pueblo.

    Dos meses, donde hemos debatido en múltiples espacios, la educación que se viene, la importancia de la salud pública, las implicancias del teletrabajo, las repercusiones de la crisis sobre el trabajo y el salario, en fin, el mundo post pandemia, o “la nueva normalidad”.

    Pero también fueron dos meses en los cuales el debate sobre el fundamental rol del Estado y las políticas públicas ha llegado a un consenso inédito aún por parte de sus mayores detractores liberales.

    Para ciertos grupos, con determinados intereses, guiados por el más despiadado individualismo, el Estado no es más que un objeto instrumental, del cual hacen uso para beneficio personal, o sectorial. Sobran ejemplos.

    Pero también sobran ejemplos de solidaridad y otra mirada sobre lo estatal.

    Transcurrieron dos meses donde el ejemplo solidario de las organizaciones sociales, políticas y sindicales le han puesto el cuerpo a eso de que nadie se salva solx.

    Miles de compañerxs concurrieron diariamente a sus puestos de trabajo disputando el sentido político de un Estado que está permanentemente en tensión. Miles de compañerxs, acudieron a los barrios más humiles, cubriendo necesidades que pusieron en evidencia la desigualdad lacerante que nos atraviesa de norte al sur del país.

    Dos meses repletos de actitudes solidarias que no tienen prensa, ni rostro, ni nombre, hasta que perdemos a algunxs de ellxs en esta guerra sin cuartel contra el virus de la desigualdad.

    Lxs trabajadores y trabajadoras estatales, escribimos la historia de esta disputa subterránea, que pretende la construcción de un Estado más democrático y popular, pero también lo suficientemente solidario para que garantice la felicidad de todxs.

    Desde la Secretaría de Formación hemos destacado reiteradas veces la importancia fundamental de las construcciones colectivas, no solo en los procesos formativos.

    No podemos pensar una formación emancipadora desde lo meramente individual. Nos formamos con y para otrxs. Es entonces la solidaridad un concepto clave y profundamente político en cualquier propuesta formativa pensada desde y para la clase trabajadora.

    Estamos convencidxs de esa premisa, y que solo así podremos enfrentar la doble amenaza del aislamiento social que rompe los vínculos en todos los ámbitos y la crisis con la que nos pretenden cargar.

    La solidaridad es la marca de este tiempo y de nuestras organizaciones. La solidaridad es una decisión política.

    Ser solidario, en un mundo formado para la competencia y el individualismo, es un acto contrahegemonico, que amerita de toda nuestra fuerza, de toda nuestra organización y de todo nuestro entusiasmo.


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