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    12 de mayo de 2020

    “Salir de la crisis sólo es posible con solidaridad, unidad y un Estado fortalecido”

    Opinión: Por Hugo Godoy

    Compartimos la editorial del Secretario General de ATE de la edición de mayo de El Trabajador del Estado. El periódico de ATE, presente desde 1925, salió el pasado domingo por primera vez en su historia en formato digital, como consecuencia de la pandemia del COVID-19. Podés descargarlo completo haciendo click acá

    “Salir de la crisis sólo es posible con solidaridad, unidad y un Estado fortalecido”

    Por Hugo "Cachorro" Godoy

    La pandemia del Covid-19 ha llegado para evidenciar y profundizar los principales síntomas dela crisis del sistema capitalista neoliberal mundial: la pobreza y el hambre. Con esta crisis ha estallado la burbuja de una economía basada en la especulación financiera, y no en el trabajo y la producción, que produjo una recesiónmayor aún que la de 1930 o la del 2008 y, además, la pérdida de la hegemonía a nivel mundial de los Estados Unidos.

    Es en este contexto en donde se dio la aparición de la pandemia del Covid-19 que, al igual que el capitalismo especulativo, asola la vida de miles de millones de personas a nivel mundial.

    Solidaridad, sentido colectivo, y un Estado fortalecido

    Esta debacle económica y social global pone a prueba el verdadero sentido de los Estados Nacionales Soberanos. En nuestro país, afortunadamente, la situación ha sido abordada correctamente desde el Gobierno Nacional. Otro hubiera sido el cantar si quien gobernaba el país hubiera sido Mauricio Macri, a quien el pueblo argentino tuvo el buen tino dealejar de la responsabilidad de conducir al país. Si así no hubiera sido, estaríamos atravesando las mismas consecuencias que sufren los países gobernados por personajes similares, como Bolsonaro en Brasil, Piñera en Chile, o Trump en Estados Unidos.

    La decisión de los votantes de abrir las puertas a una política económica y social de distinto signo es lo que permitió que se forme una sinergia entre las medidas de Gobierno de Alberto Fernández y la consciencia y disciplina del Pueblo para afronta al aislamiento social, preventivo y obligatorio.Porque contra un virus que no tiene ni vacuna preventiva ni remedio eficaz, la mejor medida sanitaria que podemos tomar es justamente el aislamiento.

    Esta crisis evidencia que valores fundamentales como la solidaridad, el sentido colectivo, y un Estado fortalecido son condiciones indispensables tanto para dar respuesta a emergencias de este tipo, como para el desarrollo habitual de una sociedad que pretenda ser equitativa y justa.

    El Covid-19 permitió demostrar una vez más que la Salud es un derecho, al igual que la Educación y la Justicia, que solo el Estado puede garantizar. Solo por esa razón, la Salud del Pueblo estuvo y está protegida. Lo mismo podemos decir de la planificación y el desarrollo económico-productivo del país, porque una Economía sana también es un derecho del pueblo.

    Más democracia

    Pero para que un Estado cumpla mejor con sus responsabilidades es fundamental que amplíe sus niveles de democratización como quedó demostrado con la constitución de los Comités de Crisis donde participaron trabajadores y las trabajadoras de cada hospital municipal, provincial o nacional.

    Pero no todos entienden al rol del Estado desde esa perspectiva. Hay quienes lo conciben desde una mirada autoritaria de control social como los gobernadores de Chubut, Jujuy, Mendoza, o Salta que, en vez de abrir los espacios de participación, han utilizado a la necesidad del aislamiento como mecanismo de represión.

    Mientras tanto, las patronales despiden y suspenden trabajadores –cuando hay un Decreto que loprohíbe- y dirigentes de la UIA y de la CGT avalany alientan el descuento de entre el 25 y el 30 por ciento de los salarios de quienes cumplen con gran actitud solidaria la obligación de permanecer en aislamiento.

    A la dirección correcta que ha adoptado el Gobierno, a la actitud consciente y responsable de la mayoría de nuestro pueblo, se le contraponen las actitudes egoístas, sectarias y autoritarias de gobernadores, de dirigentes empresariales y sindicales que pretenden una democracia cada vez más restringida.

    El ejemplo de las y los estatales

    En esta crisis la única posibilidad de salida es la de ampliar la participación del pueblo ejerciendo los valores de la solidaridad y el sentido colectivo.Con esa meta los trabajadores y trabajadoras estatales hemos demostrado una actitud ejemplar que nos dignifica.

    En primer lugar, destacamos a los trabajadores y trabajadoras de la Salud de hospitales, unidades sanitarias, laboratorios y tantos otros sectores que están poniendo el cuerpo en la primera línea junto a quienes padecen la enfermedad.

    De la misma manera, valoramos a quienes garantizan la prevención desde los organismos de seguridad, a los compañeros y compañeras de la limpieza pública, a quienes realizan tareas de cuidado de adultos mayores y de niñas y niños, a los que sostienen el sistema energético y los servicios de agua y gas.

    Pero también debemos apreciar a quienes trabajan a distancia desde sus hogares, garantizando el funcionamiento de los mecanismos de ingresos de emergencia familiar y de otros beneficios previsionales y sociales.

    En ese sentido, queda pendiente un abordaje con perspectiva de género, porque quienes están en la primera línea de atención, tanto de forma presencial como remota, son mayoritariamente mujeres. Sobre ellas –muchas jefas de hogar- recae la multiplicación de las tareas del hogar y de las responsabilidades de cuidado, de sus hijos e hijas que no pueden ir a la escuela, de los adultos mayores que necesitan cuidados particulares, entre otras situaciones.

    Soberanía, Trabajo y Producción

    En este tiempo, a la par de luchar contra la pandemia, debemos debatir y resolver de forma concreta cómo sostener con medidas económicas y sociales esta cuarentena. Con ese objetivo es que articulamos, promovemos y fortalecemos la unidad con los sectores populares -con los que sostuvimos la resistencia durante los años del macrismo- para traducirla en propuestas alternativas. Como fruto de esa unidad con más de cien organizaciones sindicales, sociales y políticas hemos presentado el ‘Manifiesto Nacional por la Soberanía, el Trabajo y la Producción’.

    Allí decimos que es indispensable resolver la urgencia del hambre y la pobreza en la Argentina y, para ello, la soberanía alimentaria y un salario social mínimo garantizado para todas y todos  los trabajadores son objetivos fundamentales.

    En ese mismo sentido, es importante también recuperar la capacidad que alguna vez tuvo el Estado argentino de garantizar la soberanía productiva, fiscal, monetaria y financiera. Para que los recursos que genera el pueblo no se fuguen del paísy para que los bancos sean una herramienta garantizada por el Estado para queesos capitales estén al servicio del desarrollo de las fuerzas productivas.

    Hay un grupo de empresas y personas que guardan en cuentas off shore en el exterior  riquezas amasadas aquí por el valor del PBI de un año entero de nuestro país. Y además no pagan impuestos.

    Hay que repatriar esos recursos y gravarlos con un impuesto a las grandes fortunas que sirva al Estado, no solo en sus roles administrativos, sanitarios, educativos o judiciales, sino fundamentalmente en su carácter productivo y de garante de derechos.

    Sobre esa base se podrá construir un modelo productivo de nuevo tipo, basado en el mercado interno: en  un asociativismo entre Estado, Pymes, trabajadores y trabajadoras; un modelo soberano, que garantice la justa distribución de la riqueza. 

    Debemos emerger y reinventarnos como país. Será el protagonismo de la clase trabajadora y nuestra capacidad de pensar estrategias en unidad lo que dará respuestas a esta crisis humanitaria.

    Los trabajadores y trabajadoras del Estado estamos enfrentando estos tiempos dramáticos con hidalguía, coraje, solidaridad y mucho orgullo.

    Solo seremos capaces de superar  estos tiempos tan difíciles con solidaridad, sentido colectivo y un Estado fortalecido que garantice Soberanía, Trabajo y Producción.


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